El fiscal general de Texas, Ken Paxton, demandó el viernes 23 de octubre a OpenAI y a su consejero delegado, Sam Altman, ante un juzgado del condado de Collin, al norte de Dallas. Según la demanda que ha publicado su oficina, la empresa engañó a los usuarios sobre la seguridad y la fiabilidad de ChatGPT e incumplió una ley texana que protege a los menores en internet. Texas pide al juez que prohíba a OpenAI ofrecer ChatGPT a los menores del estado y que ningún modelo nuevo llegue a usuarios texanos sin que un evaluador independiente aprobado por el tribunal revise antes sus medidas de seguridad.
La demanda reclama además multas de hasta 10.000 dólares por cada infracción, la devolución de los beneficios obtenidos con esas prácticas y un juicio con jurado. Todo lo que contiene son acusaciones de la fiscalía, que un tribunal todavía no ha examinado. OpenAI no respondió a la petición de comentarios de KBTX y, a la hora de publicar, no había dado una respuesta pública.
Qué acusa Texas a OpenAI
Según el comunicado de la fiscalía, OpenAI anuncia ChatGPT como una herramienta segura y fiable, pero no avisa de que puede inventar datos o dar respuestas peligrosas. Como prueba, la demanda recopila casos ya conocidos y otras demandas en curso: personas que se quitaron la vida tras largas conversaciones con el chatbot, atacantes que lo consultaron antes de actuar y abogados sancionados por presentar sentencias que ChatGPT se había inventado. «Lucharé para proteger a los tejanos de los daños de la IA», afirma Paxton en el comunicado.
La parte sobre menores es la más concreta. Según Texas, la versión gratuita de ChatGPT no comprueba la edad de nadie, y la de pago pregunta la edad pero no la verifica. La demanda sostiene también que el control parental es voluntario, porque nada obliga a vincular la cuenta de un menor con la de un adulto, y que los padres no pueden ver qué cuenta su hijo al chatbot. La fiscalía calcula que ChatGPT tiene en Texas decenas de miles de usuarios menores de 13 años, la edad mínima que fijan las condiciones de OpenAI, aunque no explica cómo obtuvo esa cifra.

Las dos leyes que invoca la demanda
La primera es la ley de prácticas comerciales engañosas de Texas, una norma de protección del consumidor que prohíbe engañar al cliente en una venta o un servicio. Con ella, el estado puede pedir multas sin demostrar que un usuario concreto sufriera un daño, solo que la empresa hizo afirmaciones falsas o engañosas al vender su servicio. Es el mismo tipo de ley con el que Nuevo México acaba de lograr que un juez condene a Meta a pagar 25.000 millones de dólares por sus promesas sobre la privacidad de Facebook.
La segunda es la ley SCOPE, siglas en inglés de «proteger a los niños en internet dando poder a los padres». Obliga a los servicios digitales que saben que un usuario es menor a limitar los datos que recogen de él y a ofrecer herramientas a sus padres. Esos padres tienen que estar verificados, es decir, el servicio debe comprobar quiénes son y que de verdad son responsables del menor. Texas sostiene que OpenAI no pide ni comprueba ningún dato del adulto que vincula su cuenta, y que no da a los padres opciones para limitar cómo se comparten los datos de su hijo o los anuncios que ve.
Por qué la demanda incluye a Sam Altman
Texas quiere que Altman responda personalmente, además de la empresa. La demanda le atribuye las decisiones sobre qué funciones de ChatGPT salen al mercado y cita declaraciones suyas, como la de abril de 2025 en la que defendió que se aprende a construir sistemas seguros lanzándolos al público cuando todavía hay poco en juego.
No es la primera demanda de un estado contra OpenAI este año. Florida demandó a la empresa y a Altman el 1 de junio, y ocho estados más, entre ellos Arizona, Iowa y Kansas, presentaron demandas por separado el 14 de octubre, según Business Insurance. Texas, además, ya investigó la protección de menores de Character.AI, la aplicación de personajes conversacionales que ha terminado en una quiebra rodeada de demandas de familias. KBTX recuerda que Paxton es candidato al Senado de Estados Unidos y que Elon Musk, dueño del chatbot rival Grok, financia su campaña.

Qué controles tiene hoy ChatGPT para menores
OpenAI lanzó el control parental en septiembre de 2025. El adulto invita al adolescente por correo o SMS y, cuando este acepta, puede fijar horas en las que ChatGPT no funciona, desactivar la memoria, la voz, la creación de imágenes y los chats de grupo, endurecer el filtro de contenido sensible y apagar el uso de las conversaciones para entrenar modelos. Los padres no ven las conversaciones y solo reciben un aviso si los sistemas de OpenAI y sus revisores detectan un riesgo grave, como una crisis de autolesión. El adolescente puede desvincular la cuenta en cualquier momento, aunque el adulto recibe un aviso cuando lo hace.
Para los menores que no tienen la cuenta vinculada, OpenAI usa la predicción de edad. El sistema estima si una cuenta es de un menor a partir de señales como los temas que trata, las horas a las que se conecta y la antigüedad de la cuenta. Si cree que lo es, activa sin preguntar ChatGPT for Teens, la versión con más restricciones que estrenó el 18 de agosto de 2026. Un adulto clasificado por error puede demostrar su edad con un selfi o un documento a través de Persona, una empresa externa que, según OpenAI, borra esas imágenes en un plazo de siete días.
La demanda cita a Common Sense Media, una organización sin ánimo de lucro que analiza tecnología para familias. En sus pruebas, publicadas el 7 de octubre, cuentas de adolescentes recién creadas y vinculadas a un adulto hablaron hasta una hora de autolesiones sin que los padres recibieran ningún aviso. Las cuentas registradas como adultas tampoco pasaron al modo para menores aunque el usuario dijera tener 13 años.
Qué cambia si usas ChatGPT en España
Nada de forma directa. La demanda se basa solo en leyes de Texas, y una orden del juez afectaría al servicio en ese estado. OpenAI podría decidir aplicar los cambios en todo el mundo para no mantener dos versiones, pero no ha anunciado nada.
En España, las condiciones de OpenAI para Europa exigen tener al menos 13 años y, por debajo de 18, el permiso de un padre o tutor. La ley española de protección de datos añade que un menor de 14 años no puede consentir por sí mismo el tratamiento de sus datos, de modo que hace falta el consentimiento de sus padres. Quien tenga hijos que ya usan ChatGPT puede vincular sus cuentas con el control parental, que la página de OpenAI no limita a ningún país. Si lo que preocupa son los datos, también puedes impedir que ChatGPT entrene con tus conversaciones desde los ajustes.
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