Llueve en Night City, frenas la moto delante de un escaparate, el neón rosa se derrama sobre el charco de la acera y ahí está tu reflejo, entero, moviéndose contigo. Hace unos años ese charco era un engaño, un reflejo pintado que desaparecía en cuanto girabas la cámara. Hoy es el resultado de que tu tarjeta gráfica esté disparando millones de rayos de luz y siguiendo cada rebote. Eso, en dos palabras, es el ray tracing o trazado de rayos, y aquí vamos a ver qué hace exactamente, por qué pone a sudar a cualquier gráfica y cuándo compensa activarlo.
30 años montando un decorado
La técnica con la que se han dibujado casi todos los juegos que has jugado se llama rasterización, que viene a ser convertir la geometría 3D en píxeles y pintar encima la luz que toque. Y digo pintar en el sentido literal. Las sombras de los edificios suelen estar calculadas de antemano y pegadas al escenario como una calcomanía. Los reflejos son reflejos de espacio de pantalla, un truco que solo puede reflejar lo que ya estás viendo. El mundo que recorres es, en el fondo, un decorado de teatro con la iluminación clavada con chinchetas.
Y funciona. Lleva 30 años funcionando de maravilla, entre otras cosas porque es baratísimo de calcular. Pero el decorado tiene costuras, y las has visto mil veces, espejos en los que no te reflejas, sombras que no se mueven con el sol, habitaciones iluminadas sin que la luz entre por ningún sitio. El ojo no siempre sabe qué falla, pero nota que algo falla.

Qué hace exactamente el ray tracing
El trazado de rayos calcula la iluminación simulando el comportamiento físico de la luz: lanza rayos desde la cámara hacia la escena, sigue sus rebotes contra cada superficie y decide con ellos el color de cada píxel. La luz deja de estar pintada en el decorado y pasa a calcularse en tiempo real.
El detalle elegante es que lo hace al revés que la naturaleza. En el mundo real los rayos salen de la bombilla y unos pocos acaban en tu ojo, calcular todos sería absurdo, porque casi ninguno te llega. Así que el algoritmo dispara los rayos desde el ojo (la cámara) hacia atrás, buscando de dónde vendría esa luz. Rebote a rebote, el charco refleja el neón porque un rayo ha viajado del charco al cartel, y la habitación se tiñe de rojo porque la luz ha rebotado en una cortina roja. Cuando se calculan todos los rebotes de todas las luces, la técnica se llama path tracing, la versión más loca.
La idea viene del cine, que la usa desde hace décadas. La diferencia es que una granja de servidores puede tirarse horas calculando un solo fotograma de una película de Pixar, y tu consola tiene 16 milisegundos para hacer lo mismo. Ese es el problema, y de ahí viene todo lo demás.
De capricho de ricos en 2018 a requisito
NVIDIA añadió el trazado de rayos en las tarjetas domésticas en agosto de 2018 con las RTX 20, y el estreno fue de todo menos triunfal, costaban un riñón, lo aprovechaba un puñado de juegos y el primero de todos, Battlefield V, se hizo famoso por unos charcos preciosos que se comían la mitad de los fotogramas. Durante un par de años, el ray tracing fue el chiste caro del PC.
Dos cosas lo salvaron. La primera, la IA: técnicas como DLSS y FSR renderizan el juego a menos resolución y una red neuronal inventa los píxeles que faltan, devolviendo los fotogramas que el trazado de rayos se come. Sin ese movimiento, esto seguiría siendo un pase de diapositivas. La segunda, las consolas: PS5 y Xbox Series lo traen de serie desde 2020, y hasta Switch 2 lleva hardware para ello, así que los estudios ya no diseñan para la excepción, diseñan para la norma.
El resultado es que la rueda ha girado del todo. Metro Exodus estrenó en 2021 la primera edición que lo exigía obligatoriamente, Indiana Jones y el Gran Círculo hizo lo mismo en 2024 y Doom: The Dark Ages directamente no arranca sin una gráfica compatible. Ya no es un extra del menú, es la letra pequeña de los requisitos mínimos.

¿Merece la pena activarlo?
La captura que abre esta pieza está tomada con una RTX 4080 en la misma esquina de Cyberpunk 2077: 120 fps con el trazado de rayos apagado, 56 con path tracing a tope. La luz de verdad cuesta, literalmente, la mitad de tus fotogramas.
Mi consejo después de años trasteando con estos menús, los reflejos y la iluminación global son lo que de verdad se ve, actívalos si tu equipo aguanta, las sombras por ray tracing apenas se distinguen de las normales y no suelen valer lo que cuestan, y el path tracing completo sigue siendo cosa de gama alta, como recuerdan en PC Gamer a cuenta de Doom. Si juegas en consola, la elección te la dan hecha entre modo rendimiento y modo calidad, y ahí cada uno tiene su religión (yo, en shooters, rendimiento siempre).
¿Y si quieres verlo con tus propios ojos sin gastarte un euro? Metro Exodus entra el 18 de agosto en el Catálogo de PS Plus con su trazado de rayos de serie en PS5. Enciende una linterna en un túnel del metro de Moscú y me cuentas si el decorado no se nota diferente. Y si os van estas piezas de explicado fácil, por aquí tenéis qué son los tokens de ChatGPT y qué son las células madre.
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