Para esto que nos ocupa, el móvil que llevas en el bolsillo es una máquina más potente que casi todas las consolas con las que creciste. Y con la aplicación adecuada, ese exceso de potencia se convierte en magia. Un emulador coge un videojuego pensado para otra consola y lo hace funcionar en tu teléfono, con sus gráficos, su sonido y, si le enchufas un mando, hasta mejor que en el original.
Antes de entrar en materia, una aclaración importante, porque suele haber lío. Los emuladores son totalmente legales, lo que no lo es es descargarte juegos que no has comprado. Aquí te cuento con qué programas jugar, no de dónde sacar las ROMs, que eso ya es cosa tuya y de tu conciencia.
RetroArch, el todo en uno por el que empezar
Si solo vas a instalar una cosa, que sea esta. RetroArch es una especie de navaja suiza que, en lugar de un emulador por consola, mete decenas dentro de la misma aplicación mediante lo que llama núcleos (cada núcleo es el motor de una consola distinta que descargas por separado). Con él tienes de golpe la NES, la Super Nintendo, la Mega Drive, la Game Boy Advance, la primera PlayStation o la Nintendo 64, todo bajo la misma interfaz.
Es gratis y abruma un poco al principio, con sus menús interminables, pero cuando le pillas el punto no vas a querer otra cosa. Para todo lo retro hasta los 32 bits, sigue siendo el rey indiscutible, y encima te ahorra tener el teléfono lleno de aplicaciones sueltas.
Dolphin y PPSSPP, la generación que alucina
Aquí es donde a la gente se le abre la boca. Dolphin es el emulador de GameCube y Wii, y ver Super Mario Galaxy o Metroid Prime moviéndose a toda pastilla en un teléfono sigue impresionando por mucho que lo hayas visto ya. Va fino, es gratis y permite subir la resolución para que esos juegos luzcan incluso mejor que en la consola original.
Su compañero de viaje es PPSSPP, el emulador de PSP, y este es harina de otro costal por lo redondo que está. Corre de maravilla hasta en móviles modestos, así que no necesitas el último buque insignia para revivir la portátil de Sony. Entre los dos cubren una generación entera de juegazos que mucha gente daba por perdidos.
PlayStation en el bolsillo, de PS1 a PS2
Para la primera PlayStation, la opción fina es DuckStation, un emulador de PS1 preciso y con mil ajustes para dejar aquellos clásicos como nuevos. La cosa se pone seria cuando subimos a PS2, porque emular esa consola pide potencia de verdad. Ahí entró AetherSX2, que fue un pelotazo, hasta que su creador dejó de desarrollarlo en 2023, harto del acoso y de los impostores que colaban copias falsas plagadas de anuncios.
Hoy la comunidad tira sobre todo de NetherSX2, una versión parcheada de aquel proyecto que sigue viva y mueve juegos de PS2 en un móvil decente con una soltura que hace nada era impensable. Eso sí, aquí sí necesitas un teléfono con buenas tragaderas, porque la PS2 no se emula con cualquier cosa.

Nintendo portátil y el campo de minas de la Switch
Con las portátiles de Nintendo hay alegría y drama a partes iguales. La Nintendo DS se emula de lujo con melonDS, fluido y muy pulido. El drama llega con la 3DS y con la Switch, porque en 2024 Nintendo se llevó por delante a Citra y a Yuzu, los dos emuladores de referencia, tras una demanda muy sonada. No desaparecieron del todo, porque de sus cenizas salieron forks que mantienen otros, como Lime3DS o Azahar para la 3DS, y proyectos tipo Citron o Eden para la Switch.
Es un terreno que cambia de un mes para otro, con proyectos que nacen y se apagan, así que aquí toca ir con pies de plomo y sin casarse con ninguno. Y cuidado, porque emular una consola que todavía está a la venta es, cuando menos, delicado, algo muy distinto de rescatar una máquina de hace veinte años.
Juegos de PC en el móvil, y lo que hace falta para disfrutarlo
Y para el final me guardo la locura de moda. Winlator no va de consolas retro, se atreve con Windows entero. Usa unas herramientas llamadas Wine y Box64 para hacerle creer a un juego de PC que está corriendo en un ordenador, cuando en realidad va sobre tu Android. No es magia perfecta ni tira con cualquier cosa, pero ver funcionar juegos de PC en un teléfono es de esas cosas que hace unos años sonaban a chiste.
Un último consejo que lo cambia todo, hazte con un mando. Los controles táctiles en pantalla apañan, pero un accesorio que abraza el móvil, tipo Razer Kishi o Backbone, convierte el invento en una consola portátil de verdad. Con eso montado, tu teléfono se planta a la altura de cosas como la Steam Deck, con una biblioteca enorme siempre encima, lista para cuando el multijugador de siempre te canse y quieras otra cosa que llevarte al bolsillo.

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