El tribunal no habla de inspiración: habla de copia durante el entrenamiento
Aunque las canciones que salen de Suno suenan a nuevas, el Tribunal Regional de Múnich ha sentenciado este 31 de julio que seis de las que entraron nunca dejaron de estar dentro. La sociedad de autores alemana GEMA, que gestiona los derechos de unos 100.000 compositores, convenció al tribunal con comparaciones lado a lado: melodías, armonías y ritmos reconocibles de temas como Forever Young de Alphaville, Mambo No. 5 de Lou Bega y Daddy Cool de Boney M. reaparecían en la salida del generador, según recoge The Next Web.
El matiz jurídico es el que va a doler en todo el sector: la infracción no está solo en lo que Suno genera, sino en el propio entrenamiento. El tribunal considera que el modelo memorizó y reprodujo las obras sin autorización, así que el argumento estándar de las empresas de IA —el entrenamiento es un uso transformativo y no una copia— sale tocado de la sala, y con él media industria que ha construido sus modelos sobre esa premisa.
Suno tendrá que enseñar sus cuentas, y la multa se calculará después
La sentencia obliga a Suno a revelar los ingresos obtenidos con la infracción para calcular la indemnización, que aún no tiene cifra. La compañía puede recurrir, y la apelación se da por hecha, pero el derecho alemán permite ejecutar el fallo mientras tanto. Para una empresa que cobra suscripciones por generar canciones a demanda, tener que abrir la contabilidad delante de una sociedad de autores es casi peor noticia que la multa.
Y el caso no llega solo. Suno arrastra desde 2024 otra demanda de las grandes discográficas en Estados Unidos por entrenar con sus catálogos, así que lo que acaba de decidir Múnich se leerá con lupa en aquel juzgado. Para GEMA, que puso la denuncia en enero de 2025, la conclusión es sencilla y la repite desde el primer día: quien quiera entrenar con su catálogo, que pague licencia como paga todo el mundo.

Múnich se está convirtiendo en el juzgado de guardia de la IA
No es la primera vez que este tribunal marca el paso: el año pasado condenó a OpenAI por reproducir letras de canciones alemanas en ChatGPT, y aquella sentencia abrió el camino que GEMA acaba de recorrer con la música completa. El patrón importa más que el caso: mientras Europa pone 30.000 millones para construir sus gigafactorías de IA, sus tribunales están escribiendo, fallo a fallo, las reglas que esas máquinas tendrán que cumplir.
Suno puede recurrir, y lo hará; hasta entonces, cada canción que genere en Europa suena con un juez delante.
La conversación empieza aquí
Accede con una cuenta de apoyo para comentar. Entrar



Todavía no ha comentado nadie. ¿Estrenas tú?