Una API de inteligencia artificial es la vía por la que un programa, y no una persona, le pide trabajo a un modelo como GPT-6.1 Sol o Claude Sonnet 5.5. No hay ventana de chat. La aplicación de una tienda, por ejemplo, envía por internet el texto de un correo junto a una clave secreta que identifica la cuenta, el modelo devuelve la respuesta y el programa la usa para clasificar ese correo o redactar un borrador.
La API se cobra por consumo, en tokens, los trozos de texto que el modelo lee y escribe. Cuando una tarifa dice «2 dólares por millón de tokens de entrada y 10 de salida», como ocurría el 27 de octubre de 2026 con Sonnet 5.5 y con GPT-6.1 Sol, significa que leer un millón de tokens cuesta 2 dólares y escribir un millón cuesta 10. Según nuestra cuenta con esas tarifas, resumir mil correos largos sale por unos 4 dólares, y con los modelos más baratos de ambas empresas, por unos 20 céntimos de dólar.
En qué se diferencia de usar ChatGPT o Claude en la web
En la web o la app pagas una cuota fija al mes, o nada en el plan gratuito, y a cambio usas el modelo dentro de un producto con límites de uso. La API funciona como un contador, porque cada petición suma lo que el modelo ha leído y escrito, y la factura llega según ese consumo.
Las dos cuentas no se mezclan. OpenAI explica en su ayuda sobre facturación que ChatGPT y la plataforma de la API tienen sistemas de cobro separados, y Anthropic indica en su centro de ayuda que pagar Claude Pro o Max no incluye el acceso a la API ni a su consola para desarrolladores.
La app también trae cosas que la API no da hechas, como el historial de conversaciones, la interfaz o la memoria. La documentación de Anthropic lo dice de forma explícita: su API no guarda estado, así que el programa tiene que reenviar la conversación entera en cada mensaje. Si cada intercambio ocupa 500 tokens, en el décimo turno el programa ya envía unos 4.500 tokens de historial antes de la pregunta nueva, y todos se cobran como entrada. Por eso una conversación larga por API cuesta más con cada respuesta.

Qué es un token y cuánto texto cabe en un millón
Un token es un fragmento de palabra. El modelo corta el texto en esos trozos, convierte cada uno en un número y trabaja con números, como contamos en qué son los tokens. Para saber cuánto texto se compra, sirven las reglas que publican las propias empresas.
La guía de OpenAI sobre tokens calcula que 100 tokens equivalen a unas 75 palabras en inglés y que un texto de 1.500 palabras ocupa unos 2.048 tokens. Aplicando esa regla, nuestra cuenta da unas 750.000 palabras en inglés por cada millón de tokens. La misma guía avisa de que en otros idiomas cada carácter suele necesitar más tokens, y pone un ejemplo en español, «Cómo estás», que ocupa 5 tokens con solo 10 caracteres. Un texto en español, por tanto, gasta más tokens que su equivalente en inglés.
Además, cada empresa trocea a su manera. El glosario de Anthropic explica que en sus modelos anteriores un token equivalía a unos 3,5 caracteres en inglés y que desde Claude 4.7 el mismo texto produce aproximadamente un 30% más de tokens. Según nuestra cuenta, con un mismo precio por millón, ese cambio hace que el millón rinda alrededor de un 23% menos de texto. Por eso dos tarifas idénticas no garantizan el mismo coste por página, y la cuenta exacta solo sale al medir. Las respuestas de la API de Anthropic incluyen los tokens de entrada y de salida que ha gastado cada petición.
Cómo se lee una tarifa de entrada y salida
La entrada es todo lo que el modelo lee, es decir, las instrucciones, la pregunta, el documento adjunto y el historial que el programa reenvía. La salida es lo que escribe. Las páginas oficiales de OpenAI y Anthropic publican sus tarifas en dólares por millón de tokens. Estas eran algunas el 27 de octubre de 2026:
- Gama alta. GPT-6 Astra y Claude Fable 5.1 cobran 10 dólares por millón de entrada y 50 por millón de salida.
- Gama media. GPT-6.1 Sol y Claude Sonnet 5.5 cobran 2 y 10 dólares.
- Gama económica. GPT-6 Luna y Claude Haiku 5.5 cobran 0,10 y 0,50 dólares (en Haiku 5.5, para peticiones de hasta 100.000 tokens).
Con esas tarifas oficiales podemos hacer una cuenta propia. Supón mil correos de unas 750 palabras en inglés, unos 1.000 tokens cada uno según la regla de OpenAI, y un resumen de unos 200 tokens por correo. El modelo lee un millón de tokens y escribe 200.000. Con Sonnet 5.5 o Sol, la entrada cuesta 2 dólares y la salida otros 2, en total 4 dólares. Con Haiku 5.5 o Luna, 0,10 más 0,10, es decir, 20 céntimos de dólar. Con Fable 5.1 o Astra, 20 dólares. Si los correos están en español, la cifra sube porque ocupan más tokens.
Hay descuentos que cambian la cuenta. Cuando una aplicación reenvía muchas veces el mismo bloque de instrucciones o el mismo documento, el sistema puede guardarlo en caché, una memoria temporal que evita procesarlo de nuevo, y la lectura desde ahí cuesta mucho menos (en Sonnet 5.5, 0,10 dólares por millón en vez de 2), con las condiciones que detallamos en qué ahorra la caché de contexto. Anthropic ofrece además un 50% de descuento por el procesamiento por lotes, que devuelve los resultados más tarde en lugar de al momento.
Por qué escribir cuesta más que leer
En los modelos citados, cada token de salida cuesta cinco veces lo que uno de entrada. El blog técnico de NVIDIA describe una diferencia en cómo trabaja el chip que ayuda a entenderlo. Según esa descripción, el modelo procesa toda la entrada de golpe, en paralelo, y aprovecha a fondo la tarjeta gráfica, el chip que hace los cálculos. La respuesta, en cambio, se genera token a token, y para producir cada uno el sistema tiene que mover de nuevo datos desde la memoria. Esa fase deja buena parte de la potencia del chip sin usar, así que cada token escrito ocupa la máquina durante más tiempo que uno leído. Es la descripción técnica de NVIDIA, no una explicación oficial de los precios de OpenAI o Anthropic.
En los modelos de OpenAI que razonan, la salida también incluye texto que no llegas a ver. La guía de razonamiento de OpenAI explica que los tokens de razonamiento no aparecen en la respuesta de la API, pero ocupan espacio en el contexto y se cobran como salida. Por eso la factura puede contar bastantes más tokens escritos que los de la respuesta visible. Ese coste de servir cada respuesta es también una de las razones por las que las empresas de IA pierden dinero aunque facturen más cada año.

Quién debería usar la API y quién no
La API compensa cuando un programa tiene que repetir un trabajo muchas veces o cuando quieres meter un modelo dentro de algo que has construido tú:
- Quien programa una aplicación, una web o una automatización que necesita generar o analizar texto.
- Empresas que procesan volumen, como clasificar incidencias, resumir documentos o traducir catálogos, donde un programa hace el trabajo sin que nadie copie y pegue textos en un chat.
- Quien usa herramientas de programación o agentes que piden su propia clave y prefiere pagar lo que consume en vez de una cuota.
Si usas la IA para conversar, pedir ideas o revisar textos, la suscripción o el plan gratuito te sirven mejor. Te dan la app, el historial y un gasto que conoces de antemano, y la API te obligaría a montar todo eso y a vigilar un contador sin techo fijo.
Quien decida probar la API debe fijar un tope de gasto antes de la primera petición. OpenAI cobra la API con saldo prepago. Compras créditos por adelantado, desde 5 dólares, caducan al año y la recarga automática solo funciona si la activas. Anthropic permite fijar en su consola un límite de gasto mensual por debajo del máximo de cada nivel, y al alcanzarlo las peticiones se rechazan. La clave merece el mismo cuidado que una contraseña bancaria. Quien la copia puede gastar a tu cargo, como les ocurrió a los usuarios afectados por el hackeo de OpenCode.
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