Hay noches en las que no apetece salvar el mundo, subir de rango ni aprenderse un árbol de habilidades, sino apagar la cabeza, Moldwasher te mete en el cuerpo de un sushi diminuto, te da una hidrolimpiadora y una cocina que debería haber sido declarada zona catastrófica. Una hora después, el moho ha desaparecido y tus preocupaciones también se han quedado un poco más pequeñas.
Ese es todo el truco, y funciona porque Rubel Games ha convertido el placer absurdo de ver una superficie sucia quedar impoluta en un juego de limpieza 2D, breve, simpático y muy consciente de sus límites. En Steam lo resume como «lava tus preocupaciones». No promete 100 horas ni una epopeya y por eso le damos un 7 sobre 10 precisamente por ser lo que parece.
En INSERT FUTURE ya lo hemos jugado y te contamos qué nos ha parecido.
Un sushi, un frankfurt y una cocina que pide auxilio
El protagonista es un nigiri con patas que recuerda inevitablemente a GLITCHIE, nuestra mascota, como si hubiera abandonado la inteligencia artificial para dedicarse a la limpieza industrial. Los encargados de las misiones también son alimentos: frankfurts, brócolis, gambas, piñas o pizzas que te explican el trabajo, te indican qué herramientas necesitas y, en algunos casos, tienen motivos de sobra para temer una inspección de Sanidad.
Las tareas empiezan en una nevera, pero pronto alcanzan mesas, congeladores, suelos, un garaje y rincones que nadie sensato tocaría sin guantes, el agua a presión sirve para el moho habitual y después llegan un soplador, un pico, un lanzallamas y aparatos pensados para suciedades concretas. Cada encargo deja dinero para mejorar alcance, presión o radio.
El bucle es muy sencillo porque eliges misión, limpias, cobras y vuelves a la base, aunque la variedad evita que todo consista en mantener pulsado el mismo botón y el juego indica qué equipo hace falta. También existe un modo Zen si la suciedad que reaparece deja de relajarte. Aquí nadie viene a suspender un examen de moho.
Su pixel art termina de vender la fantasía, el contraste entre las manchas oscuras y las superficies limpias hace visible cada avance, mientras los retratos de alimentos y las animaciones del sushi mantienen un humor ligero.

El sonido de limpiar es media partida
Lo más satisfactorio no está en la barra que llega al 100%, sino en el sonido, porque la herramienta responde de una manera sobre una taza y de otra sobre una encimera o un suelo, con pequeños crujidos, soplidos y chapoteos que convierten la última veta de mugre en uno de esos vídeos hipnóticos de restauración. Con auriculares gana mucho.
La música lo entiende igual de bien, los ritmos lo-fi acompañan sin pedir atención y los discos ocultos permiten cambiar la selección desde el equipo de sonido de la base, de modo que quizá no recuerdes una melodía dentro de cinco años, pero durante esas dos o tres horas baja las pulsaciones y deja espacio al agua. Entra de lleno entre los juegos para desconectar en Steam Deck, aunque lo analizamos en PC.

Limpiar también sirve para poner la casa hecha un cuadro
Las misiones esconden discos, pegatinas y objetos decorativos incluso detrás de carteles que puedes arrancar de la pared, y todo termina en una pequeña casa ampliable, con zonas cerradas por candados y estanterías que esperan tus hallazgos. La máquina de cápsulas cambia monedas por premios aleatorios, como aquellas expendedoras infantiles empeñadas en darte el regalo que menos querías.
Decorar es deliberadamente libre, así que puedes colocar pegatinas con un criterio exquisito o convertir la pared en el cuaderno de un niño con demasiados adhesivos, las figuras van a las estanterías y los discos al equipo de música.

Dura poco y repite, pero alargarlo habría sido peor
La campaña puede completarse en unas dos horas y media y encontrarlo todo estira la partida hacia las tres o cuatro, una duración algo escasa, además, algunas herramientas tienen pocas mejoras y ciertas tareas se repiten, aunque no es grave.
Confieso que esperaba ver crecer la colección de utensilios con la misma alegría durante todo el recorrido, pero la hidrolimpiadora y el soplador evolucionan de forma visible mientras otros aparatos resuelven un problema concreto y apenas se desarrollan. A mi juicio, ganar dinero deja de emocionar cuando la tienda ya no ofrece una decisión interesante.
La solución no pasa por triplicar su duración, porque Moldwasher funciona precisamente porque termina antes de cansar, como una buena siesta que no se alarga hasta hacerte despertar a las ocho de la tarde sin saber ni en qué año vives.
También es fácil de mover: pide 2 GB de RAM y 512 MB de almacenamiento. Nuestra guía explica cómo comprobar si un juego funcionará en tu PC antes de comprarlo.

¿Merece la pena Moldwasher?
Sí, si buscas una experiencia pequeña para cerrar el día, porque no exige reflejos, no castiga por dejarla una semana y no convierte la relajación en una segunda jornada laboral, el 90 % de sus 784 reseñas de Steam son positivas. Compras satisfacción inmediata, no un pasatiempo infinito.
Quien quiera un simulador profundo encontrará poco que rascar y quien mida el valor únicamente en horas puede verlo caro. Para el resto, hay algo genuinamente agradable en sentarse antes de dormir, limpiar una cafetera gigante mientras un sushi corre entre tazas y levantarse con la sensación de haber puesto algo en orden, aunque sea una cocina de píxeles.
Moldwasher es lo que es. No busca ser más, no necesita serlo y eso es genial. Un 7, una sonrisa y a dormir tranquilo. Puedes encontrar más veredictos como este en nuestra sección de análisis de videojuegos.
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