Qué es Baldur's Gate 3 y por qué lo cambió todo
Empecemos por lo básico, para quien llegue nuevo. Baldur's Gate 3 es el RPG de Larian Studios que adapta las reglas de Dungeons & Dragons —la quinta edición— al videojuego, y te suelta en los Reinos Olvidados con un problema de los gordos encima, un renacuajo mental metido en el ojo que amenaza con convertirte en un monstruo. A partir de ahí, tú decides absolutamente todo.
Salió en PC en agosto de 2023, llegó a PS5 en septiembre y a Xbox Series en diciembre, y por el camino se llevó el Juego del Año en los Game Awards y notas casi perfectas en medio mundo. Y no se conformó con vender bien; reordenó el género entero y dejó a los demás corriendo por detrás.
Libertad de verdad, no de folleto
Aquí está la primera razón por la que engancha tanto. La mayoría de juegos te prometen libertad y luego te llevan por un pasillo con las paredes pintadas de bosque. Baldur's Gate 3, en cambio, cumple de verdad, y la idea más absurda que se te ocurra suele funcionar. ¿Apilar cajas para saltarte un muro? Va. ¿Convencer a un enemigo de que se tire por un barranco en vez de pelear? También. ¿Hablar con un animal, con un cadáver o con el mismísimo villano? Adelante.
El combate es por turnos, puro Dungeons & Dragons, con doce clases, un montón de subclases y cientos de conjuros que se combinan con el propio escenario, con el aceite, el agua, el fuego o la electricidad. Y el mapa está lleno de recovecos, de rincones a los que llegas por curiosidad y te encuentras una historia entera esperando. Asomarte a una cueva cualquiera te come dos horas sin que te des cuenta.

El juego que se acuerda de todo lo que haces
Y si me preguntas qué es lo que de verdad me enamoró, es esto. Baldur's Gate 3 se acuerda de todo. Cada decisión que tomas, por pequeña que parezca, deja poso, y un personaje al que ayudaste en la primera hora reaparece veinte horas después, alguien recuerda esa mentira que soltaste sin pensar, y una crueldad tonta te pasa factura cuando menos lo esperas. Muy pocos juegos consiguen que sientas que el mundo te está prestando atención de verdad.
Sus compañeros son media alma del juego, protagonistas de pleno derecho y no meros ayudantes con una línea de diálogo. Yo caí rendido con Shadowheart —lo confieso, estoy un poco enamorado de ella—, pero da igual por quién te decantes, porque Astarion, Karlach, Lae'zel o Gale tienen cada uno su propia historia, sus heridas y su forma de mirarte según lo que hagas. Se quedan contigo mucho después de apagar la consola.

A fuego lento, y no para quien tiene prisa
Ahora, un aviso importante, porque este no es un juego para todo el mundo ni para todo momento. Baldur's Gate 3 se disfruta a fuego lento. Pide tiempo, calma y ganas de leer, de hablar, de probar. Una sola partida se te puede ir a las setenta u ochenta horas, y eso yendo directo. Si andas justo de tiempo y buscas partidas de veinte minutos, este no es tu sitio, y no pasa nada.
A quien sí le sobre una temporada para vivir otra vida, lo que le espera es una barbaridad. El apartado artístico es sencillamente impresionante, la banda sonora de Borislav Slavov te pone la piel de gallina, y el doblaje y la localización al español están a un nivel altísimo. Es un mundo para habitarlo, no para correrlo, en la línea de los mejores RPG que puedes jugar ahora mismo.

Lo único que le pondría, y por qué sigue siendo un diez
Para ser justos, toca señalar lo que no es perfecto. El tercer acto, ya en la ciudad de Baldur's Gate, se siente algo más encorsetado que la maravilla de los dos primeros, y en su día llegó con bajones de rendimiento y algún bug puntual que podía atascar una misión. Larian lo ha ido puliendo a base de parches, y hoy está muchísimo mejor que en el lanzamiento, pero es lo único que le impediría el pleno a ojos de mucha gente. Si quieres seguir hurgando en su comunidad, hasta hay mods que lo reinventan en tercera persona.
A mí no me lo impide. Lo he terminado dos veces, la primera con un dracónido siguiendo el camino de la Tentación Oscura y la segunda con un elfo, y las dos me dejó la misma sensación de haber vivido algo enorme. Por su libertad, por cómo recuerda cada cosa que haces y por lo que me hizo sentir con sus personajes, para mí Baldur's Gate 3 es un diez redondo. Si tienes las horas, no lo dejes pasar; y si no las tienes, hazte un hueco, porque merece muchísimo la pena.
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