Un SSD NVMe no necesita estar frío. Necesita mantenerse dentro de su rango de trabajo sin reducir velocidad por temperatura. El controlador es la parte que más calor genera. Cuando supera el límite previsto, la unidad aplica thermal throttling: baja su rendimiento para protegerse. No suele borrar tus archivos de inmediato, pero puede alargar copias y cargas sostenidas.
La respuesta cambia según el uso. Un NVMe PCIe 3.0 dedicado a iniciar Windows puede funcionar bien con el flujo de aire de la caja. Una unidad PCIe 5.0 bajo escrituras largas es mucho más exigente. En PS5 no hay duda: Sony exige una estructura de disipación para cualquier SSD M.2 de ampliación. Nuestra guía para ampliar el almacenamiento de PS5 reúne las medidas y el proceso completo.
Antes de comprar, mira debajo del protector de la placa
Muchas placas base traen una cubierta metálica sobre una o varias ranuras M.2. Ese elemento ya es un disipador y suele incluir una almohadilla térmica protegida por una película. Retira la película antes de cerrarlo. Montar encima un SSD que ya lleva un disipador grande puede impedir que la cubierta encaje. Debes usar uno u otro, no apilar ambos.
El segundo factor es la generación. PCIe 4.0 puede agradecer refrigeración en sesiones largas y PCIe 5.0 la necesita con mucha más frecuencia. El tercero es el aire: una ranura debajo de una GPU caliente vive en peores condiciones que otra situada delante de un ventilador. El cuarto es la carga. Instalar 200 GB o editar vídeo castiga más al controlador que abrir un documento.
Nuestra comparativa de SSD NVMe frente a SATA ayuda a decidir si la diferencia de velocidad te compensa antes de gastar también en refrigeración. Un disipador no convierte una unidad lenta en otra generación. Su función es evitar que una unidad rápida pierda rendimiento por calor.

Qué temperatura mirar y cuándo intervenir
Consulta el sensor con la aplicación del fabricante o una herramienta de monitorización mientras realizas la tarea que te preocupa. La cifra en reposo dice poco. Kingston indica que muchas unidades empiezan a protegerse alrededor de 70 grados, pero el umbral exacto depende del modelo. La ficha técnica y el software oficial tienen prioridad sobre una regla universal.
Si la temperatura se mantiene dentro del rango y la velocidad no cae, no necesitas cambiar nada. Si roza repetidamente el límite, comprueba primero la almohadilla, el tornillo y el flujo de aire. Un disipador pasivo sencillo suele bastar en PC. Los modelos con ventilador añaden ruido y otro punto de fallo. Tienen sentido sobre todo en determinadas unidades PCIe 5.0 y cargas sostenidas.
En PS5, el conjunto debe caber en el hueco definido por Sony: hasta 11,25 mm de altura total, con límites por encima y debajo de la placa del SSD. Compra una unidad con disipador compatible o añade uno de las dimensiones correctas antes de cerrar la consola. No retires la cubierta exterior del compartimento pensando que así ventilará mejor.

La regla práctica
En PS5, asegúrate siempre de que la unidad tenga disipación. En PC, usa primero el disipador incluido con la placa. Sustitúyelo o mejora esa solución si el fabricante lo exige o si las mediciones muestran throttling con tus cargas habituales. Una unidad PCIe 5.0 merece más vigilancia, pero su etiqueta no justifica apilar dos disipadores ni comprar refrigeración sin medir.
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