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Qué son los telómeros, el reloj de arena que llevas dentro y que explica por qué envejeces

Tus cromosomas llevan unas tapas que los protegen igual que el herrete de plástico protege el cordón de tu zapatilla. Cada vez que una célula se divide, esas tapas se acortan un poco, y cuando se gastan, la célula se jubila. Ahí está una de las grandes claves del envejecimiento.

Ilustración en 3D de un cromosoma con las puntas de los telómeros iluminadas en naranja
Imagen: INSERT FUTURE
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Fíjate un momento en los cordones de tus zapatillas. En cada punta llevan una especie de plástico, el herrete, que impide que el cordón se deshilache y acabe hecho un amasijo inservible. Pues resulta que tus cromosomas, esos paquetes donde guardas el ADN, llevan puesto exactamente lo mismo. Se llaman telómeros, y son las tapas que protegen los extremos para que la información de dentro no se estropee.

El problema, y de aquí sale parte del misterio del envejecimiento, es que esas tapas no duran para siempre, se van gastando poco a poco, y cuando se acaban, la célula tiene un lío serio. Entender los telómeros es asomarse a una especie de cuenta atrás que llevas dentro desde que naciste.

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Un reloj de arena en cada célula

Tus células se dividen sin parar para mantener el cuerpo a punto, para cicatrizar una herida o cambiar la piel vieja por nueva, pero cada vez que una célula se copia a sí misma, la maquinaria que duplica el ADN no llega del todo hasta la puntita, así que el telómero se queda un pelín más corto en cada división. Es como un reloj de arena que suelta unos granos cada vez que la célula se reproduce.

Y ese carrete no es infinito. Los científicos calcularon hace décadas que una célula humana normal solo puede dividirse unas cincuenta veces, lo que bautizaron como el límite de Hayflick, por el investigador que lo descubrió. Cuando los telómeros se quedan demasiado cortos, la célula lo nota y se jubila, deja de dividirse, entra en una especie de reposo o directamente muere. Los telómeros son, en el fondo, la mecha que marca cuánto le queda.

Tres cromosomas ilustrados como setos que pasan de verde y frondoso a rojo y deshilachado en las puntas
Imagen: INSERT FUTURE
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Por qué esto es una de las claves de por qué envejecemos

A medida que cumplimos años, las células de todo el cuerpo van acumulando divisiones y sus telómeros se acortan. Con las tapas gastadas, los tejidos se renuevan peor, se llenan de células jubiladas que ya no cumplen bien su función, y eso se traduce en muchas de las señales que asociamos a hacerse mayor. No es el único motivo por el que envejecemos, ni mucho menos, pero sí uno de los grandes, y lo contamos junto a los demás en por qué envejecemos.

Y hay una parte que está en tu mano, aunque con matices. Varios estudios asocian el tabaco, la obesidad o el estrés crónico con telómeros más cortos, mientras que el ejercicio, dormir bien y comer decente se relacionan con conservarlos mejor.

Diagrama de un bebé, una adulta y una anciana con sus cromosomas mostrando telómeros cada vez más cortos
Imagen: INSERT FUTURE
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La telomerasa, la enzima que rebobina el reloj (y su lado oscuro)

¿Y no hay forma de reponer las tapas? La hay, y se llama telomerasa. Es una enzima capaz de reconstruir los telómeros, de volver a alargarlos como quien repone la cuerda gastada. El cuerpo la tiene muy activa en las células madre y en las que forman óvulos y espermatozoides, que necesitan mantenerse jóvenes a toda costa. Descubrir cómo funciona todo esto les valió el Nobel de Medicina de 2009 a Elizabeth Blackburn, Carol Greider y Jack Szostak.

Pero cuidado, las células cancerosas también saben reactivar la telomerasa, y la usan para volverse inmortales y no dejar de dividirse jamás, de hecho, la gran mayoría de los tumores humanos tiran de este truco para no morir nunca. Por eso alargar los telómeros a lo bruto es jugar con fuego, porque lo que frenaría el envejecimiento por un lado podría dispararte el riesgo de cáncer por el otro.

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Entonces, ¿podemos alargarlos y vivir más?

La ciencia lleva años buscando maneras de cuidar o reactivar los telómeros de forma controlada, sin despertar al monstruo del cáncer, y es uno de los frentes más calientes de la lucha contra el envejecimiento, pero seamos sinceros, hoy no existe ninguna pastilla milagrosa que te alargue la vida a base de alargarte los telómeros.

Los telómeros son un reloj de arena precioso de entender, pero no son el reloj entero, y desde luego no son tu destino cerrado, son una pieza más de ese rompecabezas enorme que es vivir más y mejor, un puzzle en el que ya hay quien sueña con dejar de sumar años del todo. Mientras tanto, lo que sí sabemos es casi aburrido, muévete, duerme y cuídate, que a tus telómeros, por lo visto, les va la vida tranquila.

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