Europa despeja uno de los grandes obstáculos para la venta de EA
Electronic Arts lleva casi diez meses esperando a que los reguladores terminen de revisar una venta que cambiará el control de algunas de las sagas más importantes del sector. La Comisión Europea acaba de aprobar la operación bajo sus normas de competencia: considera que no perjudicará de forma significativa al mercado europeo.
El acuerdo valora EA en 55.000 millones de dólares. Lo encabeza el Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí junto a Silver Lake y Affinity Partners, la firma fundada por Jared Kushner. EA anunció la compra el 29 de septiembre de 2025 y la presentó como la mayor adquisición en efectivo de una empresa cotizada realizada por un consorcio inversor. Si se completa, los accionistas recibirán 210 dólares por acción.
La decisión permite a los compradores seguir adelante sin vender activos ni aceptar condiciones adicionales. Para una editora que reúne EA Sports FC, Battlefield, Los Sims, Apex Legends, Mass Effect y Need for Speed, era una de las autorizaciones más importantes que quedaban pendientes.
La compra sigue abierta: falta revisar el respaldo del Estado saudí
Esta aprobación no convierte todavía al consorcio en propietario de Electronic Arts. La Comisión mantiene abierta otra revisión bajo el Reglamento de Subvenciones Extranjeras, creado para detectar si el respaldo económico de un gobierno ajeno a la UE concede una ventaja injusta frente a compradores privados.
La decisión está prevista para el 30 de julio. Reuters informó de que el consorcio también espera obtener esa autorización, según fuentes conocedoras del proceso. El resultado puede ser favorable, pero la revisión afecta directamente al aspecto más sensible de la compra: el peso del dinero público saudí.
El PIF no es un fondo de inversión convencional. Está presidido por el príncipe heredero Mohammed bin Salman y ocupa un lugar central en la estrategia con la que Arabia Saudí quiere reducir su dependencia del petróleo. El videojuego, el deporte y el entretenimiento forman parte de ese plan desde hace años.

La deuda puede influir en los juegos que EA decida financiar
Dejar de cotizar puede dar a EA más margen para trabajar sin tener que justificar cada trimestre un retraso, un proyecto caro o varios años de desarrollo. Sobre el papel, una empresa privada puede tomar decisiones con más paciencia que otra sometida a la reacción inmediata del mercado.
La otra cara de la operación son los 20.000 millones de dólares de financiación mediante deuda, aunque EA indicó que 18.000 millones se desembolsarían al cierre. Esa cantidad no implica recortes automáticos, pero sí añade presión para generar caja y devolver el dinero.
Ahí está el riesgo más reconocible para los jugadores. EA ya depende mucho de franquicias capaces de ingresar durante años, como EA Sports FC, Madden, Apex Legends o Battlefield. Una compra tan endeudada puede reforzar la tentación de apostar por esas marcas y exigir resultados rápidos a los estudios con proyectos menos previsibles.
Nada de esto confirma que vaya a cerrar equipos o cancelar juegos. Tampoco basta con asumir que salir de bolsa devolverá a EA una libertad creativa perdida. La estructura financiera importa, y se notará cuando llegue el momento de decidir qué proyectos reciben cinco años de desarrollo y cuáles no pasan del primer presupuesto.
Arabia Saudí ya invertía en videojuegos, pero controlar EA sería un salto enorme
Arabia Saudí lleva tiempo invirtiendo en el sector. A través de Savvy Games Group, el PIF compró Scopely por 4.900 millones de dólares y ha tenido participaciones en compañías como Nintendo, Capcom y Take-Two. Con EA, la diferencia sería clara: el fondo pasaría de ser accionista a liderar el grupo propietario de una de las mayores editoras del mundo.
Electronic Arts aporta acuerdos con grandes ligas, competiciones deportivas, servicios con millones de usuarios recurrentes y franquicias que llevan décadas formando parte de la cultura popular. Es una presencia constante en consolas, PC, móviles y deportes electrónicos.
Europa ya ha determinado que el cambio de control no perjudica a la competencia. El 30 de julio sabremos si también autoriza la operación bajo las reglas que vigilan las subvenciones extranjeras. Si ocurre, el consorcio habrá dejado atrás uno de los últimos controles regulatorios antes del cierre.
El cambio no se notará de un día para otro en EA Sports FC ni en Battlefield. Se verá con el tiempo en decisiones menos llamativas: qué estudios reciben más margen, qué sagas vuelven, cuáles desaparecen y cuánto riesgo creativo está dispuesto a asumir el nuevo propietario después de gastar 55.000 millones de dólares.
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