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Los robots pueden hacer mucho más trabajo del que sale rentable automatizar, según Anthropic

El estudio separa la capacidad técnica del coste de sustituir tareas humanas en Estados Unidos. Sus cifras dependen de estimaciones de Claude y de cuánto se adapte el entorno a la máquina.

Robot negro de montaje de baterías con pinza amarilla en el expositor de Mercedes-Benz de IAA 2017, fotografía de archivo
Imagen: NearEMPTiness / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0 · Archivo / archive · IAA 2017 · redimensionada y recortada en pantalla / resized and display-cropped

Los robots actuales podrían realizar tareas que suman el 34% del tiempo de trabajo en Estados Unidos, según el estudio que Anthropic publica este 30 de septiembre. Cuando los autores añaden el coste de hacerlo, la proporción para la que las máquinas salen más baratas que las personas cae al 0,3%. La distancia entre ambas cifras muestra cuánto separa poder automatizar una tarea de que compense pagar por ello.

El cálculo suma tiempo dedicado a tareas, no empleos completos que vayan a desaparecer. También incluye actividades que un robot solo puede hacer en instalaciones construidas para él. No permite concluir que un tercio de los trabajadores pueda ser sustituido mañana, ni trasladar esos porcentajes directamente al mercado español.

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Qué cuenta como trabajo que puede hacer un robot

Russell Legate-Yang y Maxim Massenkoff parten de Occupational Information Network, la base pública estadounidense de ocupaciones y tareas. En lugar de clasificar un oficio entero como automatizable, estudian sus actividades por separado. Un soldador, por ejemplo, también tiene que colocar piezas, alcanzar zonas difíciles y comprobar el acabado.

Claude desarrolla ejemplos de esas tareas, busca pruebas de lo que pueden hacer robots existentes y estima qué parte de la jornada ocupa cada actividad. Los investigadores distinguen entre una fábrica preparada para la máquina, un lugar organizado para personas como un almacén y un entorno menos controlado como una calle. Cuanto menos haya que adaptar el lugar, mayor es la capacidad que reconoce el índice.

El estudio usa robot para una máquina física que percibe su entorno y actúa de forma autónoma. Un coche sin conductor entra en esa definición, mientras que una máquina quirúrgica manejada por un cirujano queda fuera. Los agentes de IA que trabajan con archivos y aplicaciones resuelven otra parte de la automatización, sin tener que agarrar objetos o moverse entre personas.

Brazo AutoScript frente a estantes de medicamentos en Bethesda en 2003, fotografía de archivo
Imagen: U.S. Navy / CWO4 Seth Rossman / Wikimedia Commons · Dominio público / public domain · Archivo / archive · Bethesda 2003 · redimensionada y recortada en pantalla / resized and display-cropped
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La estimación cambia al exigir pruebas más directas

Hay una cautela importante en el apéndice metodológico. Algunas veces Claude no encuentra un robot que haga exactamente la tarea descrita y atribuye esa capacidad a partir de otra parecida. El ejemplo de los autores es alinear ruedas en un taller usando como prueba robots que las alinean en fábricas de coches.

Al excluir esas equivalencias, el porcentaje del trabajo físico que los robots podrían cubrir baja de aproximadamente el 74% al 50%. Estas dos cifras se refieren solo a tareas físicas, mientras que el 34% inicial usa todo el tiempo de trabajo como base. Las estimaciones de capacidad dependen, por tanto, de qué pruebas se acepten y de cuánto se suponga que una máquina puede trasladar lo que hace de un entorno a otro.

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Comprar el robot es solo una parte de la factura

Para comparar costes, Claude busca precios y calcula cuánto costaría que los robots produjeran en un año lo mismo que una persona en las tareas estudiadas. Añade instalación, herramientas, mantenimiento, energía y supervisión humana. Después, los autores comparan esa estimación con la remuneración correspondiente al tiempo que sustituirían. No son facturas de una implantación que Anthropic haya probado en cada empresa.

Los autores sitúan a empaquetadores y taxistas entre los casos donde los robots ya resultan competitivos o se acercan al coste humano. Aun así, un cálculo favorable no concede permisos para circular ni garantiza un servicio en cualquier ciudad. Esa diferencia entre capacidad y disponibilidad también aparece en los despliegues de robotaxis y sus límites.

El estudio calcula que los costes tendrían que caer alrededor del 70% para que los robots resultaran competitivos en tareas que suman el 10% del tiempo de trabajo actual. Con un descenso anual del 3%, parecido al histórico que toman como referencia, harían falta unos 40 años. Es un escenario condicionado a ese ritmo y a las tareas actuales. Robots más capaces o cambios en su fabricación podrían alterar el resultado.

Vehículo Waymo con sensores en el techo por una calle de Miami el 15 de septiembre de 2026, fotografía ilustrativa
Imagen: Phillip Pessar / Wikimedia Commons · CC BY 4.0 · Ilustración / illustration · Miami 2026-09-15 · redimensionada y recortada en pantalla / resized and display-cropped
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