Telefónica, Deutsche Telekom, Orange y Vodafone han firmado una carta de intenciones para estudiar una puja conjunta por las frecuencias que la Unión Europea quiere adjudicar para conectar móviles directamente con satélites. Telefónica lo anunció el 19 de octubre. La idea es que un satélite haga de antena de telefonía desde el espacio y dé cobertura donde no llegan las antenas de tierra, como una montaña, un pueblo aislado o una zona que se ha quedado sin red tras un temporal. Las cuatro quieren ofrecerlo sin dejar ese servicio en manos de Starlink, la red de satélites de SpaceX.
Una carta de intenciones no crea todavía una empresa ni obliga a presentarse al concurso. Compromete a las cuatro operadoras a estudiar si les conviene hacerlo juntas, y el comunicado no incluye fechas, inversión ni precios.
Qué haría cada parte
Las operadoras se encargarían de lo que está en tierra. Desplegarían en Europa las estaciones que enlazan los satélites con sus redes móviles y se ocuparían de coordinar y supervisar el servicio. No invertirían directamente en satélites, que pondría un socio todavía por elegir. Cualquier operadora móvil, y no solo las cuatro firmantes, podría usar la plataforma en las mismas condiciones.
La carta no anula los acuerdos de satélite que cada una ya tiene por su cuenta. Deutsche Telekom ofrecerá desde 2028 el servicio móvil de Starlink en diez países europeos, según Telecoms.com, y Vodafone comparte al 50% con la estadounidense AST SpaceMobile la empresa Satellite Connect Europe.
Por qué ahora: Bruselas reparte la banda de 2 GHz
El 27 de mayo, la Comisión Europea propuso adjudicar a escala de la UE la banda de 2 GHz para servicios móviles por satélite, que considera ideal para conectar dispositivos directamente con el espacio. Una banda es un tramo de frecuencias de radio y funciona como el dial de las emisoras. Cada servicio emite en su propio tramo para no interferir con los demás, y solo puede usarlo quien tiene autorización. Las autorizaciones actuales de la banda de 2 GHz caducan en mayo de 2027.
La propuesta reserva un tercio de la banda para usos gubernamentales ligados a IRIS², la red de satélites que prepara la UE, y divide los otros dos tercios a partes iguales: una mitad para operadoras europeas que entren en el mercado y otra abierta también a empresas de fuera de la UE.
Según Light Reading, el consorcio aspiraría a la parte reservada a empresas europeas. Las licencias actuales pertenecen a EchoStar y Viasat, y las de EchoStar pasarán a SpaceX, que con las nuevas reglas tendría que competir por otra autorización. SpaceX se opone a la propuesta, que aún no está aprobada. Bruselas la defiende como una cuestión de soberanía tecnológica, el mismo argumento con el que busca sede para sus gigafactorías de inteligencia artificial.
Qué es una constelación de órbita baja
Un satélite geoestacionario, el clásico de la televisión por satélite, gira a 35.786 kilómetros de altura al mismo ritmo que la Tierra, de modo que parece quieto en el cielo. La órbita baja queda por debajo de los 2.000 kilómetros, según la Agencia Espacial Europea. En esa franja vuelan Starlink y OneWeb, y ahí plantea Google los centros de datos espaciales de Suncatcher. A la altura de Starlink, un satélite da la vuelta al planeta en hora y media, así que ninguno se queda mucho tiempo sobre el mismo usuario. Para cubrir siempre el mismo punto hacen falta cientos o miles de satélites que se relevan, y ese conjunto que trabaja coordinado es lo que se llama una constelación.
La altura decide la latencia, el tiempo que tarda un dato en ir y volver. La señal viaja a la velocidad de la luz, pero hasta un geoestacionario recorre unos 72.000 kilómetros entre la subida y la bajada, casi un cuarto de segundo. Con un geoestacionario, una petición y su respuesta suman medio segundo antes de contar cualquier otro retraso, y eso se nota en una videollamada o en un juego online. Starlink está bajando durante 2026 unos 4.400 satélites de 550 a unos 480 kilómetros, según anunció la empresa en enero y recoge TechSpot. A esa altura y con el satélite justo encima, la subida y la bajada suman menos de 1.000 kilómetros y unas pocas milésimas de segundo.

Starlink, OneWeb e IRIS²
Starlink tenía 11.154 satélites en órbita el 15 de octubre, según el recuento del astrofísico Jonathan McDowell. La red europea más parecida, la de Eutelsat OneWeb, suma más de 600 satélites a 1.200 kilómetros. En septiembre encargó a Airbus otros 229, que se añaden a 440 ya contratados.
IRIS², la constelación pública de la UE, está pensada sobre todo para las comunicaciones seguras de los gobiernos y para banda ancha. Tendrá 348 satélites, 330 de ellos en órbita baja, tras la revisión que la Comisión cerró el 7 de agosto. Sus servicios llegarán de forma progresiva desde 2029, según Hispasat, que forma parte del consorcio que la construye. El contrato de 2024 la presupuestaba en 10.600 millones de euros, y la revisión añade una inversión cuyo total no se ha publicado. España ha anunciado entre 1.600 y 2.000 millones de euros para IRIS².

Qué cambia para un usuario en España
Por ahora, nada. La carta no fija fechas, y las nuevas licencias, si Bruselas aprueba su propuesta, se aplicarían desde mayo de 2027. Lo más parecido que hay hoy en España es una prueba de MasOrange con Starlink en Valladolid, autorizada por el Gobierno en febrero, que permite enviar SMS y mensajes con foto (MMS) y usar servicios básicos como WhatsApp o Google Maps sin cobertura terrestre, según Telecoms.com. Telefónica estudia desde marzo servicios por satélite en España y Alemania con Satellite Connect Europe, la empresa de Vodafone y AST SpaceMobile.
Si el consorcio sale adelante, para usar su servicio no haría falta una parabólica. Bastaría un móvil compatible, como ocurre con los servicios por satélite que ya existen, y que la operadora del cliente participe en la plataforma.
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