La pausa empieza en los 50 MW, pero hay bastantes excepciones
Nueva York ha puesto en pausa los permisos ambientales estatales para construir o ampliar centros de datos capaces de consumir al menos 50 megavatios. La Orden Ejecutiva 62, firmada el 14 de julio por la gobernadora Kathy Hochul, permite mantenerlos en espera durante un máximo de doce meses mientras el Estado prepara unas reglas comunes sobre electricidad, agua, emisiones y ruido.
No es un cierre total. La medida afecta a solicitudes discrecionales que seguían pendientes y aún no habían sido declaradas completas. No anula permisos municipales, no expulsa instalaciones ya operativas y deja fuera la investigación académica, médica, cuántica y de semiconductores, además del consorcio público Empire AI. Una instalación de 50 MW funcionando sin descanso usaría unos 438 gigavatios hora al año, aunque alcanzar esa cifra dependería de su ocupación real.
También circula otra propuesta, aprobada por la legislatura estatal, que utiliza un límite de 20 MW. No es la misma medida y Hochul todavía no la ha firmado. La orden que ya está en vigor empieza en 50 MW y solo afecta a los permisos que controla el Estado.
Nueva York tiene 12 gigavatios esperando conexión
La orden cita casi 12 gigavatios de solicitudes de centros de datos en la cola de conexión del operador eléctrico de Nueva York. Más de ocho entraron solo en 2025. Son peticiones, no edificios confirmados: algunas pueden competir por el mismo punto, reducirse o no construirse. Aun así, la red debe estudiar si puede atenderlas sin retrasar viviendas, fábricas y transporte eléctrico.
La escala se entiende mejor al mirar fuera de Nueva York. La Agencia Internacional de la Energía calcula que los centros de datos consumieron 485 TWh en 2025 y que podrían acercarse a 950 TWh en 2030. Los dedicados a IA triplicarían su demanda en ese periodo. El problema es que un centro de datos se levanta mucho más rápido que una central o una nueva línea de alta tensión.
Incluso los proyectos de IA abierta necesitan máquinas enormes: Alpha Chat funciona sobre un superordenador público suizo. La cuestión no es qué IA gasta electricidad y cuál no, sino dónde se instala, cuánto consume y quién paga las obras necesarias para conectarla.
Nueva York no quiere que toda la factura recaiga en los vecinos
El año de pausa servirá para redactar una evaluación ambiental general. En lugar de estudiar cada proyecto como si fuera aislado, el Departamento de Servicios Públicos comparará sus efectos acumulados sobre la red, las tarifas, el agua, la calidad del aire y el ruido. Los promotores podrán seguir preparando expedientes, pero el Departamento de Conservación Ambiental no resolverá los permisos incluidos hasta que existan esos criterios.
Hochul quiere que los nuevos centros financien por adelantado generación limpia y almacenamiento suficientes para su demanda. La orden también estudia un fondo para acelerar conexiones y cubrir obras que quedarían sin pagar si un proyecto especulativo se retira. Todavía no hay fórmula ni tarifa aprobadas: son opciones que deberán concretarse durante el proceso público.
En 60 días, un grupo de trabajo debe proponer aportaciones a vivienda, guarderías, escuelas e infraestructuras locales, además de estándares laborales. Hochul también quiere eliminar la exención estatal del impuesto sobre ventas para este sector. La Data Center Coalition ya avisa de que la inversión y los empleos pueden marcharse a otros estados. Esa será la discusión de los próximos meses: cuánto puede exigir Nueva York sin espantar todos los proyectos.
España también tendrá que responder a la misma pregunta
Según la gobernadora y Associated Press, Nueva York es el primer estado de Estados Unidos que aplica una pausa general de este tipo a los centros hiperescala. Lo interesante para otros territorios no es copiar la moratoria al milímetro, sino calcular el impacto conjunto de varios proyectos y decidir qué costes paga la empresa y cuáles acaban en la factura de todos.
Europa ha preferido hasta ahora las normas de eficiencia y transparencia. La agencia eu-LISA sitúa a los centros de datos cerca del 3% de la demanda eléctrica de la UE y pide reutilizar calor, gastar menos agua y contratar energía renovable. España compite por atraer estas instalaciones en Madrid, Aragón y otros puntos, así que tarde o temprano tendrá que responder a lo mismo: cuántos centros caben en la red y quién paga para ampliarla.
Las primeras propuestas de Nueva York llegarán en dos meses. El estudio del agua y la evaluación completa pueden tardar hasta un año. Entonces veremos si la pausa ha servido para ordenar la construcción o si simplemente ha retrasado el problema.
La conversación empieza aquí
Accede con una cuenta de apoyo para comentar. Entrar



Todavía no ha comentado nadie. ¿Estrenas tú?