Dos horas han bastado para dividir a quienes esperaban una revolución
Marvel’s Wolverine ya ha pasado por las manos de medios y creadores de contenido. Han jugado alrededor de dos horas: el prólogo en Telambang, varios combates, un enfrentamiento importante y una visita a Madripoor. No son análisis del juego completo, pero sí la primera ocasión en la que las garras del personaje de Marvel se han podido valorar sin un tráiler.
La impresión general es bastante mejor de lo que sugieren algunas discusiones de internet. GamesRadar salió convencido de que esto se siente como Logan y no como un Spider-Man con más sangre. El combate tiene peso, los escenarios reaccionan a los golpes y las ejecuciones venden la fantasía de controlar a alguien que no necesita medir su fuerza. La historia también ha gustado, los personajes cargan con un pasado compartido y el juego no pierde una tarde explicando cómo consiguió Logan el adamantium.
IGN fue más frío: divertido, sí, una revelación comparable al primer Marvel’s Spider-Man, no. Ahí nace casi toda la controversia. Nadie parece haber descubierto un mal juego. Algunos han descubierto exactamente el juego que ya creían haber visto.

Insomniac ha cambiado las telarañas por garras
Wolverine no puede cruzar Nueva York colgado de una telaraña. Ese movimiento convirtió a Spider-Man en algo extraordinario antes incluso de llegar al primer combate. Logan ofrece otra fantasía, la de acercarse, aguantar el castigo y desmontar al rival desde muy poca distancia. Funciona, pero cuesta más presentarla como una mecánica que nadie haya jugado antes.
Las previews describen una aventura lineal, muy cinematográfica y construida alrededor de arenas de combate, sigilo, progresión y grandes escenas de acción. Kinda Funny resumió parte de sus sensaciones con un término bastante preciso: cumplidor. En redes, eso se ha traducido enseguida como repetitivo, superficial o demasiado parecido a la fórmula que Insomniac lleva años perfeccionando.
Creo que hay una diferencia importante entre familiar y perezoso. Usar una cámara conocida, un árbol de habilidades y combates con esquivas no convierte a Wolverine en un reciclaje. El problema aparecerá si, después de cinco horas la jugabilidad se hace repetitiva. La violencia puede impresionar, pero el diseño tiene que sostener 15 horas de historia como mínimo.
El peor problema para un exclusivo de 80 euros
Insomniac parece haber entendido varias cosas. Logan será el único personaje jugable, aunque Sabretooth, Mística o Jean Grey participen en algunos enfrentamientos. Tampoco será una historia de origen. Son decisiones que evitan dos de los rodeos más cansados del género y mantienen la aventura pegada a su protagonista.
Marvel’s Wolverine llega a PS5 el 15 de septiembre y cuesta 79,99 euros. A ese precio, mucha gente no quiere únicamente un juego competente, quiere el motivo por el que compró la consola. Pero exigir que cada blockbuster reinvente el combate en tercera persona también es una manera bastante eficiente de no disfrutar nunca de nada.
Mi opinión de estas primeras impresiones es sencilla, Marvel’s Wolverine no parece destinado a cambiar los videojuegos, parece destinado a ser un juego de Wolverine muy bien hecho. Puedes repasar su historia, personajes, fecha y ediciones antes de que llegue la prueba definitiva.
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