Hasta ahora, la tarea terminaba justo delante de la contraseña
ChatGPT Work podía investigar, comparar productos y rellenar formularios en páginas públicas, pero se quedaba fuera en cuanto aparecía un inicio de sesión. Era una limitación enorme: buena parte del trabajo útil sucede dentro de un correo, un panel de ventas, una herramienta de gestión o la cuenta de un proveedor.
OpenAI acaba de retirar esa barrera. Si una tarea necesita acceder a una cuenta, Work detiene el navegador remoto y te permite tomar el control. Tú introduces el usuario, la contraseña y cualquier código de verificación; después le devuelves el navegador para que continúe desde ese punto.
La diferencia está en quién ve las credenciales. OpenAI indica que no guarda capturas mientras el usuario controla el navegador, por lo que la contraseña no tiene que aparecer en la conversación ni quedar expuesta en una imagen de la sesión. El agente recibe la página ya abierta, no las llaves que has utilizado para abrirla.
La segunda vez no tendrás que volver a abrirle la puerta
El cambio no serviría de mucho si hubiera que repetir el proceso en cada encargo. Las cookies permanecen guardadas en el navegador remoto entre sesiones, igual que ocurre en Chrome o Safari. Si hoy autorizas el acceso a un panel y mañana pides otro trabajo en la misma web, Work puede encontrar la cuenta todavía abierta.
Eso convierte el navegador en algo más parecido a un puesto de trabajo propio. El agente podría revisar un catálogo privado, descargar un informe o actualizar información dentro de una herramienta que no tenga una integración específica con ChatGPT. Además, las tareas de Work pueden seguir ejecutándose en la nube, así que no dependen de que el ordenador permanezca encendido.
OpenAI está desplegando Work en los planes de pago salvo Free y Go, aunque la disponibilidad puede variar durante el lanzamiento y en cuentas administradas por una empresa. La compañía no ha incluido los pagos en este anuncio. Poder trabajar dentro de una cuenta no significa que el agente tenga vía libre para confirmar compras o realizar cualquier operación.

Una sesión guardada también es una puerta que sigue abierta
La comodidad tiene una contrapartida bastante concreta: esa sesión permanece activa en un navegador alojado por OpenAI. No conserva necesariamente tu contraseña, pero sí una cookie que puede permitir el acceso a la cuenta mientras siga siendo válida. En servicios con información personal, documentos internos o capacidad para publicar y modificar datos, la diferencia importa poco si alguien consigue utilizarla de forma indebida.
También existe el riesgo de que una página intente engañar al agente con instrucciones ocultas. OpenAI utiliza confirmaciones para las acciones importantes y sistemas contra la inyección de instrucciones, pero reconoce que esas defensas no eliminan todos los problemas. Su propia recomendación es evitar encargos vagos como «entra en mi correo y ocúpate de todo».
Lo sensato es autorizar solo las webs necesarias, explicar con precisión qué puede hacer y revisar cualquier acción difícil de deshacer. Cuando la cuenta sea especialmente sensible, conviene cerrar la sesión al terminar. Los accesos guardados y las cookies se pueden eliminar desde los controles de datos de ChatGPT.
Work acaba de ganar acceso a la parte de internet donde de verdad trabajamos
Los agentes parecían impresionantes en las demostraciones y bastante menos útiles cuando chocaban con la primera pantalla privada. Este cambio no mejora el modelo ni hace que navegue más deprisa, pero le permite llegar a los lugares donde una tarea deja de ser una búsqueda y empieza a producir un resultado.
OpenAI mantiene dos caminos distintos. El navegador integrado en la aplicación de escritorio funciona en tu ordenador y permite seguir cada paso de cerca; el navegador en la nube trabaja de forma remota y puede continuar aunque cierres la conversación. Los inicios de sesión persistentes hacen que esta segunda opción sea mucho más capaz, pero también exigen tratarla como lo que es: un navegador adicional con tus cuentas abiertas.
La próxima vez que Work se encuentre una contraseña, ya no tendrá por qué abandonar el encargo. Te pedirá el navegador durante unos segundos, esperarás a que termine la identificación y se lo devolverás. Ese gesto tan pequeño es el que separa a un agente que solo visita internet de otro que puede trabajar dentro de él.
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