Abres una hoja de cálculo, corriges dos cifras, saltas al correo para contestar a un cliente y terminas la mañana preparando una web. Por la tarde le pides ayuda a ChatGPT y toca contarle otra vez qué estabas haciendo. Ese peaje es justo lo que OpenAI quiere borrar con Computer History, una nueva función de la aplicación de escritorio que recuerda la actividad que tú autorices en otras aplicaciones y páginas web.
Hasta ahora, la memoria de ChatGPT nacía de lo que escribías en sus conversaciones. Con este cambio, también puede reconstruir el trabajo que ocurre fuera del chat. La diferencia parece pequeña hasta que preguntas «¿dónde dejé ayer la comparativa de ventas?» y el asistente ya conoce la respuesta.
De «te paso el contexto» a «ya sé por dónde ibas»
Computer History crea una cronología consultable con acciones como cambiar de aplicación, escribir, hacer clic o utilizar atajos, acompañadas del contexto accesible de la ventana. No guarda una película de tu pantalla ni escucha el micrófono: convierte esas interacciones en recuerdos que ChatGPT y Codex pueden recuperar después.
El ejemplo oficial enseña algo bastante más útil que una lista de programas abiertos. ChatGPT recuerda que por la mañana revisaste las excepciones de un registro de ventas, después ordenaste las prioridades de un lanzamiento y, al reconocer una rutina repetida, propone convertirla en una automatización. Ahí está la jugada: ChatGPT Work ya podía entrar en tus cuentas y continuar una tarea; ahora pretende llegar sabiendo lo que ocurrió antes de que lo llamaras.
Para quien trabaja a diario con documentos, correo, navegador y varias herramientas, esto puede ahorrar el trozo más pesado de usar una IA: preparar un resumen para que la máquina entienda el proyecto. Y para Codex puede tener otra salida, detectar una secuencia que repites y sugerirte una skill o una tarea automática para no volver a hacerla a mano.

No graba la pantalla, pero sigue siendo un permiso enorme
OpenAI ha hecho Computer History opcional y permite elegir qué aplicaciones y webs pueden alimentarlo, pausarlo, borrar el historial o apagarlo por completo. En cuentas Business y Enterprise, además, el administrador debe habilitarlo antes. Son controles necesarios, porque un historial de trabajo bien ordenado puede revelar más de ti que una captura aislada: clientes, horarios, proyectos, hábitos y hasta aquello que siempre dejas para mañana.
Nuestra recomendación es sencilla: activarlo por proyectos, no para todo el ordenador. Un editor puede darle acceso al navegador y a la carpeta del medio sin meter dentro WhatsApp, banca o salud. Y antes de encenderlo conviene revisar en ChatGPT la memoria y la opción «Mejorar el modelo para todos», porque OpenAI explica que los controles de entrenamiento de tu cuenta también se aplican a Codex. Comodidad sí; barra libre, no.
En España, por ahora, toca mirar desde fuera
El estreno inicial se limita a la aplicación de ChatGPT para macOS y a los planes Pro, Business y Enterprise. También deja fuera, por ahora, al Espacio Económico Europeo, Reino Unido y Suiza, así que los usuarios de España no deberían esperar que el interruptor aparezca hoy aunque tengan un plan compatible. OpenAI no ha dado fecha para ampliar la función.
Es una faena para quienes trabajamos desde aquí, aunque esta vez no me molesta que Europa llegue más tarde: prefiero ver cómo se comporta la memoria con meses de trabajo real antes de entregarle el diario completo de mi ordenador. Si funciona como promete, el ChatGPT que solo adivina la siguiente palabra habrá ganado algo mucho más valioso que otro benchmark: continuidad.
La conversación empieza aquí
Accede con una cuenta de apoyo para comentar. Entrar



Todavía no ha comentado nadie. ¿Estrenas tú?