Rockstar ha confundido demanda con entusiasmo
GTA VI ya está batiendo récords de reservas y nadie duda de que venderá una barbaridad. Pero una campaña puede funcionar en caja y estar mal planteada.
Rockstar abrió las reservas el 25 de junio después de anunciar la fecha con un vídeo de apenas 33 segundos. No hubo tráiler 3, una escena nueva que dominara internet ni una presentación capaz de convertir el momento en un acontecimiento. El juego más esperado de la historia empezó a venderse como si estuvieran activando una ficha de producto.
La marca es tan grande que cualquier gesto genera millones. Ese es precisamente el problema: Rockstar parece dar por hecho que el hype ya hará todo el trabajo. Y el contraste con su propia historia duele: la tarjeta negra que anunciaba el tráiler 1 —fecha, hora y ningún fotograma— paralizó internet durante una semana. Era marketing de verdad: mínimo, arrogante y perfecto.
Que las estimaciones iniciales hablen de cifras históricas de reservas digitales no desmiente la crítica; la refuerza. Cuando un producto se vende solo, cada decisión de campaña debería dedicarse a agrandar el mito, no a administrar la cola. Rockstar tenía delante la oportunidad de firmar el lanzamiento más recordado de la década y de momento está firmando el más rentable. No es lo mismo, aunque en la cuenta de resultados se parezca.
La portada y los extras merecían bastante más
Las portadas de Grand Theft Auto forman parte de la cultura del videojuego. Rockstar llegó a pintarlas a mano sobre muros enteros de Manhattan. La de GTA VI podía haberse presentado con una acción física, una campaña misteriosa o una imagen imposible de ignorar. En cambio, apareció dentro de un vídeo corto y desapareció entre anuncios de reservas.
Tampoco ayudan los extras. Vehículos, ropa, armas y recompensas encajan con cualquier edición especial, pero chocan con la identidad que los tráileres habían construido alrededor de Jason y Lucia. GTA VI parecía excepcional hasta que llegó la pantalla de compra y habló exactamente como cualquier otro lanzamiento prémium.
La edición física sin disco remató la jugada. En lugar de celebrar el inicio de campaña, Rockstar abrió otra discusión sobre propiedad digital, conservación y cajas que ya no contienen el juego.
Compárese con 2013: la portada de GTA V se desveló pintada a mano sobre una fachada, con la ciudad mirando cómo crecía durante días. Aquello convertía una ilustración en un acontecimiento urbano. La de GTA VI se enseñó entre dos cortes de un vídeo que casi nadie recuerda una semana después.

El tráiler 3 sigue siendo la bala en la recámara
Nada de esto impedirá que GTA VI arrase. Rockstar podría publicar mañana una fotografía borrosa de un semáforo y conseguir millones de interacciones.
Mi crítica va justo por ahí. La compañía está gastando una expectación construida durante más de una década, no elevándola. El tráiler 3 debía acompañar las reservas y convertir la compra anticipada en la conclusión natural de una nueva subida de hype. Sin él, Rockstar pidió el dinero antes de volver a recordarnos por qué llevábamos tantos años esperando.
¿Cuándo llegará? Si Rockstar repite su patrón de siempre —GTA V recibió su tráiler de lanzamiento con el juego prácticamente en la calle—, lo razonable es esperarlo entre septiembre y octubre, a tiempo de empujar la campaña navideña de reservas. Y lo que debería enseñar es lo que todavía no hemos visto: misiones reales, atracos, el cambio entre Jason y Lucia en mitad de la acción y, si Rockstar quiere rematar, la primera insinuación del futuro online. Ese vídeo existirá. La pregunta es por qué no existió cuando de verdad tocaba.
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