Hay un momento, con el Jackdaw saliendo de la niebla a toda vela y la tripulación cantando una de las diez canciones nuevas, en el que se te olvida que estás jugando a un juego de hace trece años. Dura hasta la primera pelea.
Assassin's Creed Black Flag Resynced salió el 9 de julio a 59,99 euros en PS5, Xbox Series y PC, con Ubisoft Singapur al mando y parte del equipo original de vuelta. La crítica internacional lo ha tratado bien: 84 de media en OpenCritic, un 93 % de recomendaciones sobre 203 análisis y un 9 sobre 10 de IGN.
Nuestra nota es un 7, y no porque el juego sea peor de lo que dicen los demás, sino porque la mitad que brilla, el mar, el Jackdaw, cada abordaje, brilla muchísimo, mientras la otra mitad sigue exactamente donde la dejamos en 2013. En INSERT FUTURE pensamos que dentro de un año nadie recordará este remake por el combate, sino por haber demostrado que Ubisoft todavía sabe conquistarnos en el mar.
El mar: lo mejor que ha hecho nunca esta saga
Navegar en Black Flag Resynced es la razón por la que este remake existe. Ubisoft ha rehecho el agua desde cero sobre la última versión del motor Anvil, el mismo de Assassin's Creed Shadows, con trazado de rayos e iluminación global. A 60 fps, con el sol cayendo a plomo sobre el Caribe o con la niebla comiéndose el horizonte, es de las cosas más bonitas que puedes poner hoy en una pantalla.
Pero no es solo escaparate. El combate naval ha ganado profundidad, hay armas secundarias nuevas, barriles de metralla y cañones de 8 libras, y los barcos enemigos están rediseñados según su bandera, así que ver aparecer un navío español en el horizonte no se lee igual que ver uno inglés.
Súmale los oficiales nuevos para el Jackdaw, las diez canciones de marinero y hasta la mascota de barco, gato o mono a elegir, y tienes una fantasía pirata que nadie ha superado en 13 años, ni siquiera Ubisoft, que lo intentó con Skull and Bones y se la pegó.
Eso sí, que el mejor juego de piratas de la industria siga siendo un título de 2013 dice bastante de la industria. La ola de remakes ya nos dejó un Oblivion rehecho que llegó a Switch 2 casi de tapadillo, y el patrón se repite.

El combate: tosco, lento y anticuado
Y entonces desembarcas, desenvainas y todo se viene abajo.
El cuerpo a cuerpo es lo peor de Black Flag Resynced, y no lo decimos con nostalgia, lo decimos porque en 2026 se juega mal. Todo pivota ahora sobre barras de postura, con los parries rediseñados y un arquetipo enemigo nuevo, el Demoledor, pero el bucle real es el de siempre: golpear, esperar el destello, contraatacar, repetir. Los enemigos siguen haciendo cola para atacarte de uno en uno, como en 2013, y cada intercambio pesa como si Edward llevara las botas llenas de arena.
A eso Ubisoft le ha sumado dos recortes que no se entienden. Ya no puedes robar el arma a un enemigo, y la hoja oculta ha dejado de funcionar como arma principal. O sea, que han quitado las dos cosas que hacían que una pelea se sintiera sucia, improvisada, de pirata. Lo que queda es una coreografía rígida en la que el juego espera que aciertes el tempo, no que te espabiles.
Duele más porque el resto está reconstruido con mimo, y porque no somos los únicos que lo hemos visto: PC Gamer, que le puso un 75 sobre 100, describe el resultado como «un remake bien hecho pero innecesario que pierde más de lo que gana», y GameSpot se queda también en un 7. La distancia entre el 9 de IGN y nuestra nota no está en el mar, está en la espada.
El parkour, en cambio, cumple
Con el parkour hemos leído críticas más duras de las que nosotros suscribimos. Sí, es prácticamente el mismo de siempre: Edward trepa rápido, se agarra a todo y no hace nada que no hayas visto en la saga. No mejora, pero funciona, responde y sigue siendo característico de Assassin's Creed. Correr por los tejados de La Habana con el mar al fondo sigue sintiéndose bien.
No es genial. Es correcto. Y con lo que pesa el combate al lado, eso ya es un alivio.

Lo que se han dejado por el camino
La trama de Abstergo y todo el apartado que ocurre en el presente han desaparecido, y no hay nada en su lugar. Con ella se va el worldbuilding que iba en correos y grabaciones, esa capa rara que hacía que Black Flag no fuese solo un juego de piratas.
Puedes pensar que sobraba, mucha gente lo pensaba en 2013, pero quitarla sin sustituto deja el remake más plano que el original.
¿Lo compras?
Si no jugaste Black Flag en su día, esto es un notable y la mejor puerta de entrada a la saga que existe: cómpralo sin pensarlo. Si te lo sabes de memoria, estás pagando 59,99 euros por verlo espectacular, navegar mejor y perder la trama del presente. Y si andas con el presupuesto justo, septiembre viene cargado de lanzamientos que quizá te apetezcan más.
Y si vienes de Shadows con la sensación de estar cansado de Assassin's Creed, este remake no te va a curar, te va a recordar que el problema nunca fue Black Flag.
Si esto fuese un juego nuevo, un mundo pirata así de vivo se llevaría un 8,5 sin discusión. Le ponemos un 7 porque no lo es, y porque en 2026 ya no basta con que Assassin's Creed sea bonito. La próxima vez que Ubisoft quiera recordarnos que Black Flag era el mejor, que lo haga con un juego que todavía no hayamos jugado.
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