Ya podría ir a por Brencis, pero no quiero hacerlo
Llevo 31,2 horas en The Blood of Dawnwalker, soy nivel 31 y estoy terminando el día 16 de los 30 que preceden a la coronación de Brencis. La historia ya me ofrece tres formas de afrontar el asalto final: aliarme con Marat, el Hurón, hacerlo con Lecra o enfrentarme solo al señor vampiro. He elegido una cuarta opción que el menú no enumera. Seguir jugando antes de decidir. Por eso este no es todavía el análisis definitivo.
El motivo también resume mi valoración. Tengo la espada de San Mihail reconstruida y mejorada al máximo, pero sigo buscando armaduras legendarias y misiones que me permitan conocer mejor Sangora. No estoy alargando la partida porque tema quedarme corto de nivel. Lo hago porque el mundo todavía consigue que cada desvío parezca más interesante que el final que me espera. Con la historia incompleta, nuestra nota es un 8,5 provisional.
He jugado en PC, con mando y en dificultad Equilibrada. Conviene dejar claras esas condiciones porque el combate, el rendimiento y la presión del calendario cambian mucho la experiencia. También hay spoilers leves de decisiones y personajes secundarios, aunque no desvelamos ningún desenlace.

Sangora sabe convertir una misión en un recuerdo
El mapa tiene un tamaño mediano y no compite por kilómetros con los grandes mundos abiertos. Su fuerza está en cómo enlaza lugares, personajes y nuevas fuentes de poder. La estructura recuerda por momentos a Far Cry, mientras que la música, la ambientación y algunos elementos de la interfaz evocan a The Witcher 3. Sangora conserva una identidad propia dominada por la enfermedad, la fe y los Vrakhiri.
Brencis se ha ganado su lugar como gran villano, pero no está solo. Lecra, la Vrakhir egipcia que puede ayudarnos, me ha parecido uno de los personajes más atractivos. Las misiones de Isbrand reconstruyen el pasado de personas que ya importan. Las de Santa Tyna y Anca me llevaron a la Fuente de la Vida, donde permití que Anca bebiera para sanar. No era la decisión que prometía más poder, sino la que encajaba con mi Coen.
Mihai demuestra que ni siquiera hace falta acompañarnos durante toda la aventura para dejar huella. He reconstruido su espada pieza a pieza y ahora la llevo como arma principal. Cada mejora ha mantenido su historia presente durante horas. Ese vínculo entre recuerdo y progresión es la razón por la que sigo explorando cuando ya tengo abierto el camino hacia Brencis.

El combate dejó de estorbar cuando entendí sus reglas
Mis primeras horas fueron bastante menos amables. Con mando, el control se sentía pesado y la fijación de objetivos tomaba decisiones que yo no había pedido. Podía incapacitar a un enemigo con una habilidad y tratar de rematarlo, pero el juego desviaba el golpe hacia otro rival. Esa falta de obediencia no es dificultad. Es fricción entre lo que el jugador intenta hacer y lo que el sistema interpreta.
La situación mejoró cuando entendí cómo ordena los grupos. Aunque haya varios enemigos, normalmente uno ataca de frente y otro intenta entrar por un lado. Aceptar ese ritmo me permitió anticipar los turnos, cambiar de objetivo con intención y disfrutar de una esgrima que al principio me frustraba. Ahora busco peleas porque quiero probar otra habilidad o comprobar cuánto ha crecido Coen.
He invertido la mayoría de mis puntos en esgrima y vampirismo. La brujería ofrece recursos útiles y permite colocar habilidades activas y pasivas en los lanzamientos, pero he preferido gastar habilidades y tiempo en ventajas que cambien directamente una pelea. La diferencia entre el Coen humano y el vampiro se nota cada vez más. De día sigo midiendo distancias. De noche controlo a una criatura realmente superior.
Los enemigos me han parecido suficientemente variados y las actividades secundarias cumplen. El doblaje español está bien interpretado, aunque algunas conversaciones cambian de tono entre frases, como si se hubieran grabado por separado. La música mantiene el ambiente con mucha más regularidad.
Los 30 días han pasado de amenaza a permiso para explorar
El calendario me intimidó al principio. Algunas misiones y habilidades consumen tiempo, así que evitaba cualquier gasto que pudiera dejarme sin margen. Ahora termino el día 16 con 14 jornadas por delante, tres rutas hacia el enfrentamiento final y el nivel de fama Temido. Esa holgura ha cambiado mi forma de jugar. Puedo perseguir una armadura o comprar una habilidad sin hacer cuentas después de cada decisión.
El sistema funciona porque explorar Sangora no consume tiempo. Los días avanzan cuando Coen completa acciones importantes, no mientras explora, busca una entrada o se desvía hacia una ruina. El límite crea una dirección narrativa sin castigar la curiosidad, al menos en esta partida y en dificultad Equilibrada.
También he absorbido a todos los villanos que he podido. Quiero que mi Coen sea más fuerte porque eso es lo que haría alguien que dispone de 30 días antes de atacar al enemigo que domina el valle.

45 a 50 FPS en una RTX 3080, con un solo crash
Mi equipo monta una RTX 3080 y 32 GB de memoria DDR4. A 1440p, con los ajustes en Ultra, DLSS en Equilibrado y sin generación de fotogramas, el juego se ha movido normalmente entre 45 y 50 FPS, con alguna bajada ocasional.
He sufrido un solo cierre inesperado en 31,2 horas. Ocurrió después de instalar el parche 1.0.2, durante la pantalla de carga que separa la noche del día, y no se ha repetido. Los otros dos fallos que he visto eran visuales y apenas me sacaron de la partida. Mi experiencia ha sido, por tanto, bastante más limpia que la de algunos análisis publicados en consola y PC. Las notas oficiales del hotfix 1.0.2 reconocen problemas pendientes de tirones y cierres en determinados equipos, además de corregir la respuesta del mando en PC. Que no hayan dominado mi partida no significa que no existan en otras configuraciones.
Qué tendría que ocurrir para mover el 8,5
The Blood of Dawnwalker me está encantando, pero un análisis completo necesita saber qué hace con sus decisiones cuando llega el momento de cobrarlas. El 8,5 reconoce una historia y un mundo que me han mantenido dentro durante 31 horas, una progresión que vuelve satisfactorio al vampiro y un combate que termina siendo atractivo pese a su mala primera impresión.
No espero que la nota suba a 9 salvo que el cierre transforme de forma extraordinaria todo lo anterior. Para que baje a 8, el final tendría que fallar o dejar sin sentido buena parte de lo construido. Cuando derrote a Brencis y vea las consecuencias, actualizaremos este mismo análisis con el veredicto definitivo. Hasta entonces, el 8,5 es una nota provisional y deliberadamente incompleta.
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